Esculturas para desCOLÓNizar

A propósito del 12 de octubre: Procedente de París, obra del escultor francés Charles Cordier, y desde 1877, una estatua de Cristóbal Colón presidió una de las principales glorietas del Paseo de la Reforma de la capital mexicana. En octubre de 2020 fue trasladada para su restauración y más tarde instalarse en otro parque municipal. En su lugar el gobierno municipal decidió erigir otro monumento en homenaje a las mujeres indígenas. La escultura le fue encargado directamente al mexicano Pedro Reyes. Y ahí empezó el debate descolonizador.

La escultura fue denominada «Tlali«, que proviene del vocablo náhualt tlalli —que significa tierra— y esta inspirada en las gigantescas cabezas olmecas.

Más de 300 personas del mundo de la cultura firmaron una carta pidiendo que un comité de mujeres de comunidades indígenas eligieran a una escultora, también perteneciente a alguno de los pueblos originarios, para sustituirlo.

Recreación del boceto de la escultura de Pedro Reyes

Las promotoras de la carta enviada a la jefa de Gobierno exigen que deben ser mujeres de comunidades indígenas quienes se encarguen de la producción y manufactura del nuevo monumento. Para las artistas, la elección de Reyes “reproduce el silenciamiento e invisibilización de la lucha de las mujeres y de sus pueblos originarios”.

El debate se produce en el contexto de batalla cultural, impulsada desde el Gobierno en el 200 aniversario del México independiente, los 500 de resistencia indígena y los 700 desde la fundación de Tenochtitlán. Sobre la estatua de Colón, pesa toda la carga simbólica de las consecuencias históricas de su llegada al Caribe en 1492, como también sucede con la existente en Barcelona, construida con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888, aunque en este caso parece que los expertos valoran más interesante dejar el monumento de forma crítica y que incluya una explicación.